EL LEGADO DE JOSEÍTO #16

La muerte de José Fernández, más allá de la tragedia es el legado que deja. El Novato del Año del 2013 jugó en apenas 4 temporadas, pero capturó el corazón de los aficionados, compañeros, equipos y los medios de comunicación.
Tuve la fortuna de entrevistar a José por primera vez, precisamente en su año de novato, cuando luchaba por ese título con su coterráneo Yasiel Puig. En el trabajo que realicé para ESPN Deportes Magazine. Señalaba la gran diferencia entre ellos, más allá del talento de ambos, la marcada simpatía de José, contrario a lo distante de Puig, además su fácil acceso para las entrevistas, su aproximación hacia los aficionados para con sus fotos y autógrafos.
Con 24 años ya había tenido experiencias de una vida adulta. Tres veces trató infructuosamente de salir de Cuba e incluso cumplió poco tiempo en una de las inhumanas y aberrantes cárceles cubanas. Su cuarto intento estuvo lleno de peligros, su madre cayó al mar y José con sólo 15 años saltó al agua para su rescate. Una vida muy rápida como su lanzamiento en recta, casi invisible y efectiva.
La alegría de Joseíto era contagiante, desde que asomó su talento con los Marlins. Uno de los momentos que experimenté de la clase humana de este pelotero, fue cuando dio una conferencia de prensa, comenzando su camino de rehabilitación, luego de su operación en el brazo en el 2014. Estando en compañía del Salón de la Fama, narrador de los Marlins y gloria cubana Felo Ramírez, ante la sorpresa de todos, José paró la conferencia porque quería antes de seguir, darle un abrazo a Felo, con quien compartió tantos viajes y tertulias en su corta carrera.
La solidaridad del mundo civil y del béisbol se unió en el duelo que sentíamos todos. El Palco de Prensa del Marlins Park estaba silente y cuando comenzaron los actos anteriores al primer juego luego de su partida, se escapaban las lágrimas de todos. He estado más de 30 años dentro del béisbol, nunca he visto ni sentido algo semejante.
Los estadios de todo el país rindieron homenaje al héroe desaparecido, novatos y veteranos, jugadores y entrenadores, narradores y periodistas lloraron la tragedia. En el Marlins Park, el manager del conjunto Don Mattingly sollozaba de dolor junto a sus jugadores y tren ejecutivo: “Él era un niño, se comportaba como un niño, disfrutaba el juego como un niño…”
El legado de José siempre será, el vivir lleno de alegría, el disfrutar la bendición de estar envuelto en este lindo juego, porque él vivió así, como si fuera su último juego.
El martes anterior a su muerte estuve presente con una pareja de amigos venezolanos en el último juego de la vida de José. Ese día no estuve en el Palco de la Prensa, bajé a las tribunas con Luis y Maria Paula. Fernández quizás tuvo la mejor presentación de su historia, 8 innings sin carreras, 3 hits y 12 ponches. Como escrito en una novela, así decía adiós sin saberlo.
Igual que ocurrió con generaciones anteriores, recordando donde estaba cuando el asesinato de Kennedy o la explosión del Challenger, y más recientemente el “September 11”. El 25 de septiembre del 2016 quedará marcado eternamente para todos los aficionados del béisbol y sobre todo para los habitantes de Miami, donde José era más que un ídolo. Todos llevaremos en la mente y el corazón este día que se nos fue José Fernández.mike-josefernandez

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