Más de dos décadas sin Senna

Hace ya 22 años de la muerte de Ayrton Senna, para muchos el piloto más talentoso que alguna vez condujo en Fórmula Uno.  Un verdadero mago de las pistas, no solo por su destreza en la carrera, sino también sangre fría compitiendo bajo la lluvia, se comía las vueltas clasificatorias con una velocidad electrizante. Su muerte, en una curva que ya no existe en Imola, Italia, cambió todo. A partir de ahí, la F1 nunca más fue la misma.

Aquel primero de mayo de 1994, Senna disputaba el Gran Premio de San Marino en el autódromo Enzo y Dino Ferrari de Imola y el cuadro era extremadamente desfavorable. Michael Schumacher había ganado las dos primeras carreras de la temporada con la escudería Benetton aunque el brasileño era el máximo favorito al título. Senna se había quejado rigurosamente por las nuevas normas con respecto a los neumáticos y cambios que ponían en riesgo la seguridad de los pilotos. No había excusas, hablar era prohibido, ganar era la respuesta.

El fin de semana comenzó con el accidente violento del protegido de Ayrton, Rubens Barrichelo en los entrenamientos del viernes. Al día siguiente en las prácticas vino la trágica muerte del austríaco Roland Ratzenberger, Senna se veía altamente conmovido, una lagrima corrió en su rostro delante de las cámaras, era parte del oficio riesgoso en donde había hecho su vida. El domingo, el ambiente era silencioso en los pits, había un nubarrón de luto por lo acontecido, pero el show tenía que continuar.

En la misma arrancada, hubo demora por un choque teniendo a Pedro Lamy como protagonista. Al reanudarse la carrera, Senna era el líder en la séptima vuelta e inesperadamente en la curva Tamburello, su Williams se fue directamente hasta el muro a unos 310 kilómetros por hora. Hubo mucha confusión, en principio no se sabía de la suerte del piloto, pero una vez que lo colocaron acostado en la misma donde los paramédicos intentaban resucitarlo, comenzó el pánico.

El Dr. Sid Watkins, renombrado mundialmente neurocirujano, delegado médico de la fórmula uno, le realizó una traqueotomía en el mismo suelo. Luego diría: “Se mostraba sereno, le levanté los párpados y era claro por sus pupilas que había tenido una masiva lesión cerebral. Lo sacamos del asiento de piloto y acostamos en la pista, cuando lo hicimos el suspiró. Aunque no soy religioso, sentí que su espíritu se fue en ese momento.”

Un helicóptero se lo llevo y las imágenes eran angustiantes. El resto es historia: nació un mito.

Senna, campeón del mundo con la McLaren-Honda (1988, 1990 y 1991), completó 10 temporada en la Fórmula 1, en un total de 162 grandes premios, totalizó 41 triunfos, 80 presencias en el podio y 65 posiciones “pole”.

Mucho más que un piloto de emociones, campeón y carismático, era un hombre que no medía esfuerzos para ayudar al prójimo. Su hermana Viviane fundó seis meses después del fallecimiento del piloto, un instituto que anualmente beneficia a más de dos millones de niños.

Los grandes campeones nunca mueren, sobre todo si los recordamos no sólo por sus victorias, sino por lo que representaban.

senna

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